miércoles, 16 de diciembre de 2015

Virginia Walbot: #Comunicación, #docencia y #ciencia ayer y hoy

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De paso por nuestra ciudad, la genetista californiana reflexiona sobre los cambios en el trabajo científico y la importancia de la docencia y la comunicación.

Walbot flanqueada por sus dos ex-becarios, Pairoba y Casati (Foto: C. Pairoba).

Por Claudio Pairoba
 
Virginia Walbot fue la directora de mi beca post-doctoral durante los tres años en que realicé investigación en la Universidad de Stanford. Además de una investigadora reconocida, minuciosa y dedicada, Ginny es una excelente conferencista que se destaca por la claridad de sus conceptos, vocabulario y expresividad. También se ha preocupado siempre por estimular la interacción social de todos aquellos que trabajan en su laboratorio. Sus asados en el campo de maíz son una marca registrada que todos sus discípulos hemos disfrutado a lo largo de los años.
 
La Dra. Paula Casati (investigadora del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos, CEFOBI), ex-becaria posdoctoral de Walbot gestionó una visita de la investigadora a nuestra universidad. Durante la misma, tuve la oportunidad de charlar con Ginny y, entre los numerosos temas que tratamos, me llamó la atención su reflexión acerca de cómo ha cambiado el trabajo en el laboratorio en los últimos 15 años. Su visión de la importancia de la docencia es también digna de destacar.
 
¿Cuáles son las diferencias en el trabajo de su laboratorio que observa comparando los años 2000 y 2015?
Creo que en el año 2000 y los años anteriores, los laboratorios eran lugares muy activos donde la mayor parte del esfuerzo se ponía en la preparación de las muestras. En nuestro caso obtención de materiales vegetales. Había un montón de trabajo individual, algo así como veinte personas cocinando al mismo tiempo. Y debido a esta actividad, nunca había silencio. La gente discutía mucho durante esta rutina de trabajo, mayormente sobre ciencia y el propósito de sus experimentos.
 
Probablemente, el noventa por ciento del tiempo de un científico joven se pasaba en la mesada. Periódicamente se paraba por algunos días para hacer análisis. Pero la mayor parte del tiempo se dedicaba a generar el material que se iba a usar para hacer un experimento y en hacer el experimento, con una pequeña cantidad de tiempo dedicada al análisis.
 
Hoy, en el 2015, es casi todo lo contario. Hay una pequeña fracción de tiempo para preparar el material con el mismo cuidado que antes, pero ahora se usa de manera automatizada. Todas las proteínas son secuenciadas y los ARNm son analizados. Esto lleva días y luego, cuando la persona obtiene los datos, puede llevarle días o meses analizarlos.
 
Entonces, en un laboratorio típico hoy en día con cinco personas trabajando, una está en la mesada preparando las muestras y las otras cuatro están en las computadoras con auriculares para no escuchar ningún ruido. Esto es necesario para analizar los datos en hojas de cálculo gigantes.
 
¿Cómo cambia esto la dinámica del laboratorio?
Debido a esto nadie habla. Es sorprendente para mí que en el año 2000 los laboratorios eran ruidosos y activos, incluso sin que estuviera la radio encendida. Ahora son super silenciosos, como en una biblioteca, y cada uno trabaja en lo suyo. Me preocupa que en el laboratorio moderno los posdocs, estudiantes y técnicos no comparten tiempo social, charlando sobre los experimentos o lo que piensan sobre sus experimentos. Hay una actividad más individual.
 
Todavía tenemos reuniones grupales de trabajo y lugares con formatos específicos para discutir pero la costumbre de discutir cada hora, cada día, es como que ha desaparecido. Hay un estilo distinto de entrenamiento.
 
Pareciera como que nos hemos olvidado del componente de interacción social de la ciencia. Lo único que importa es mi experimento y el resto del mundo no importa. Pero el resto del mundo sí importa.
Tradicionalmente, la gente en un tema como Historia, trabajan solos. Pueden ir a un archivo para leer las cartas de la persona sobre la cual están investigando. Hacen todo esto solos, y luego escriben un artículo o libro solos, el cual publican solos. De esta manera, los expertos en las ciencias sociales en muchos casos son individuos. Como un artista: un proyecto una persona.
 
Al mismo tiempo, es sorprendente para aquellos fuera de las ciencias naturales que este tipo de laboratorios siempre trabaja con grupos de gente. Alguna gente más avanzada entrena a los más jóvenes y algunos proyectos grupales. Todos tienen un proyecto individual pero el consejo sobre ese proyecto viene del grupo.
 
En los laboratorios más modernos la gente trabaja más en forma individual. En términos sobre lo que decías acerca del lado social de la ciencia, veo que los estudiantes pueden contactar a casi cualquier persona en el mundo, via e-mail o skype. Pero comienzan una interacción de esta manera antes que con la persona que tienen al lado. Tal vez como la vida moderna en una gran ciudad, donde uno tiene familia y amigos pero no sabe el nombre de la persona que vive al lado. Así que la proximidad geográfica ya no es una forma de conocer gente.
 
No puedo evitar comparar lo que me comenta con lo que sucede en el mundo de la comunicación. Nos obnubilamos con una herramienta (Facebook, Twitter) pero no sabemos como utilizarla al máximo para mejorar nuestra comunicación, como trascenderla.
Sí, hay un lado negativo. Una imagen típica de una historieta en la actualidad es ver diez personas cenando y cada una está más interesada en su teléfono celular que en la gente que está a la mesa. Eso es más o menos lo que estoy diciendo con respecto a la vida en el laboratorio. Solía pasar que cada uno estaba sentado a la mesa hablando y ahora es como que cada uno tiene su mundo privado que consideran más importante.
 
Me gustaría que me cuente lo que la docencia representa para Ud. y como impacta en su investigación.
Siempre me ha gustado enseñar porque siempre me gustó explicar cosas. Creo que una ventaja es que si no lo podés explicar de manera sencilla a otra persona, quiere decir que no lo entendés. Así que cuando preparo una charla, puede ser que termine yendo a un libro con lo básico para examinar las cosas de nuevo porque necesito entenderlas desde el nivel más simple hasta lo más complejo.
 
Hay otra cosa que no sé si es cierto para otra gente, pero se me ocurren muchas ideas cuando estoy hablando. Es como que mi cerebro usa el proceso de explicar para darse cuenta de que “ey, esto no tiene sentido con esta otra evidencia” o “esta pregunta nunca se ha hecho antes”. O sea, hablar sobre ciencia ya sea con un grupo o enseñando, para mí es muy estimulante en términos de crear nuevas ideas. Y esto es un valor agregado en la enseñanza.
 
Y también me gusta la docencia solo porque es divertido. Gente joven, de 18 años, con mucho entusiasmo e ideas locas. Es estimulante y los estudiantes cambian con frecuencia de idea. Pero es muy importante, porque a medida que uno se establece hay una tendencia a ir en un solo sentido. De manera que si uno interactúa con otra gente, especialmente estudiantes, ellos no se han quedado en un camino determinado, así que uno se encuentra con muchas maneras de pensar sobre un problema.
 
Ud. piensa que hay una conexión entre la docencia y su investigación.
Sí. En un gran congreso hay una forma evidente para darse cuenta si alguien es docente o no. Los conferencistas que no hacen docencia no dan seminarios claros.
 
La docencia realmente mejora las habilidades comunicacionales simples y directas. Eso es importante porque la mayoría de la gente en la audiencia no es experta y eso es algo que los que no son docentes olvidan. Y terminan dando un seminario para los que son como ellos y no para todos.
 
Estos “bonus” que mencioné acerca de estimular tu mente al interaccionar con gente que hace muchas preguntas, es una forma de obtener nuevas ideas. Las nuevas ideas salen de la nada, no se puede saber cuando vas a tener una así que creo que uno incrementa las posibilidades de tener nuevas ideas teniendo muchas experiencias nuevas. La docencia brinda esa posibilidad.
 
O sea que la docencia es una forma de explorar nuevas formas de pensar, no solo para el alumno.
Si no, uno termina pensando el problema de la misma manera una y otra vez. Y es más difícil dar el gran salto. Se pueden hacer pequeños progresos. Creo que la gente que no tiene la oportunidad de enseñar puede conversar con gente diversa, de manera de testear su idea con distintas personas y conseguir ese “¡oh!, acabo de pensar en una nueva forma de hacer el experimento”.
 
Es ciertamente inspirador encontrar a una investigadora con una larga trayectoria en su tema de trabajo que considera a la docencia como una experiencia valiosa que permite compartir experiencias y obtener nuevas ideas, y no una actividad que solo consume el tiempo que se podría dedicar a la investigación.
 
El círculo virtuoso se cierra cuando el docente también investiga, como indica un reciente artículo

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